jueves, 11 de diciembre de 2008

Historia de Santa Sara Kali



Cuenta la leyenda que María Madalena, María Jacobé, María Salomé, José de Arimatea y Trofino, con Sara, una gitana esclava, furon arrojados al mar, en una barca sin remos y sin provisiones.

Desesperadas, las tres Marías empezaron a llorar y a orar. En ese momento Sara se quita el dikló (pañuelo) de la cabeza, llama por Kristesko (Jesucristo) y promete que si todos se salvaran ella sería esclava de Jesús, y jamás andaría con la cabeza descubierta en señal de respeto. Milagrosamente, la barca sin rumbo y a merced de todas las intemperies, atravesó el océano y fondeó con todos salvos en Petit-Rhóne, hoy la tan querida Saintes-Maries-de-La-Mer. Sara cumplió la promesa hasta el final de sus días.


Su historia y milagros la hiceron Patrona Universal del Pueblo Gitano, y es festejada todos los años los días 24 y 25 de mayo. Según Miriam Stanescon - Rorarni (princesa del clan Kalderash), debe haber nacido de esta actitud de Sara Kali la tradición de que todas las mujeres gitanas casadas llevan un pañuelo que es la prenda más importante de su vestimenta: la prueba de ello es que cuando se quiere oferecer el más hermoso regalo a una gitana se dice: Dalto chucar dikló (te daré un bonito pañuelo).

Además de traer salud y prosperidad, rinden culto a Sara Kali también las gitanas, por ayudarlas ante la dificultad de embarazarse. Muchas que no lograban tener hijos le hacían promesas, en el sentido de que, si concibiesen, irían a la cripta de la Santa, en Saintes-Maries-de-La-Mer en el sur de Francia, y harían una noche de vigilia y depositarían a sus pies como ofrenda un dikló, el más bonito que encontrasen. Y allí existen centenares de pañuelos, como prueba de que muchas gitanas recibieron esta gracia.

Para las mujeres gitanas, el milagro más importante de la vida es el de la fertilidad porque no conciben sus vidas sin hijos. Cuanto más hijos tenga la mujer gitana, más dotada de suerte le considera su pueblo. La peor maldición para una gitana es desear que ella no tenga hijos y la mayor ofensa es llamarla DY CHUCÓ (vientre seco). Quizá sea éste el motivo por que las mujeres gitanas hayan desarrollado procedimientos mágicos, rezos y brebajes milagrosos para la fertilidad.