martes, 7 de abril de 2009

Abobo Preta y su Camboninho


Camboninho, se sienta aquí en la falda de la Negra vieja.
Ben y presta atención, pues este espíritu que habita el mundo de los muertos, está necesitando hablar lo que viene sintiendo en su viejo e insistente corazón.-
Salve mi buena madre Negra. Aquí estoy para aprender con vuestra sabiduría.-
Mi niño.. esta .Negra vieja ha hecho muchas giras por los terreiros de esta tierras del Crucero y entre risas de alegría por ver que la caridad se expandiese , contrariando las dificultades de este mundo materialista, algunas lágrimas de dolor ha caído de este rostro arrugado por el tiempo.-
Puedo saber porque llora, mi madre?-

Negra vieja ya debería estar acostumbrada con las adujadas de las espinas y con los acosos del látigo...y hasta soporta eso cuando el dolor viene para el propio cuerpo, pero se resiente y sufre cuando eso se da en el corazón de los hijos de fe.

Camboninho, he visto tanta discordia tomar cuenta de las hileras de la caridad, apagado las antorcha de la fe de aquellos que no a tiene bien fortalecida.
Hace mucho tiempo de vuestro calendario, descendió de los cielos y vino a habitar entre vosotros un gran Maestro, hijo del Altísimo y por aquí dejó muchos mensajes y de entre ellas, enseñó aquello que sus discípulos expandieron a través de las escrituras sagradas:

"La caridad es paciente; es dulce y Beni factoría ; la caridad no es envidiosa; no es temeraria y precipitada; no se llena de orgullo; no busca sus propios intereses; no se melindrea y no se irrita con nada; no sospecha apenas, no se regocija con la injusticia, pero se regocija con la verdad; todo soporta, todo cree, todo espera, todo sufre

."Y habló también que habría un tiempo en que se abrirían las puertas por donde serían sueltos los lobos y por tanto, las ovejas deberían estar atentas para que no fueran atrapadas de sorpresa.
Y ese tiempo llegó, mi niño.

Los lobos están hambrientos y ni todos los corderos fortalecidos suficientemente para poder huir del asalto de las fieras.
Por todo el tiempo ignoraron que era preciso más que decirse "hijo del Padre", y sí que necesitaban hacerse dignos de este Padre, honrándolo y a sus mandamientos.

Las leyes existen para que sean cumplidas y a partir del momento en que una de ellas pasa la no ser observada, se abre precepto para que las otras pierdan su valor.
Preciosa moneda, de valor incalculable es pues, la caridad.
Pero, como toda moneda puede ser falsificada y así lo es, cuando no posee el brillo del desprendimiento y del amor.
Ella también debe ser pautada en las leyes que rigen la humanidad y hay que tenerse discernimiento para que no se jueguen perlas a los cerdos.
Los hambrientos lobos, voraces y venidos de un mundo sin ley, no respetan el libre albedrío de las ovejas y en el menor indicio de desatención, ellos saltan sobre la presa y devoran su corazón.
Es de él que se alimentan y a partir de entonces, las ovejas, cuáles zumbáis, deambulan comandadas por falsas leyes generando falsas ideas. Y aquello que hasta entonces se hacía valer dentro del rebaño, pierde el sentido y los valores reales, y el peor de todo mi niño: - Perder el corazón puede ser contagioso
!Veo con el corazón dolido, mi niño, que esos lobos ataquen ferozmente los rebaños del Maestro. Ovejas escogidas para sostener ese final de ciclo terrenal que vencieron las tentaciones de la materia y del desreglamento sexual, las dos fatales jugadas de las tinieblas sobre los hombres hasta entonces, pero que ahora sucumben por que dejen confundirse en los reales valores de la caridad y de la fe.

Y como un ventarrón, entran soplando las antorchas encendidas , intentando oscurecer en nuestro mundo y borrar la luz.
Y ay de aquellos que sucumbieran!
Ay de aquellos que probados hasta entonces y aún victoriosos, que no conservaran en este último y final instante, su luz acesa, mostrando de que lado se encuentran.
El hinojo y el trigo ya no permanecerán en el mismo cultivo y la separación se hace rápida para que los nuevos tiempos lleguen trayendo buena cosecha.

Las mentes desavisadas, el emocional desequilibrado y la vanidad exacerbada hace con que se lancen en el lodo, aquellas que serían buena semilla, y allá podrezcan sin germinar.
Atiende mi niño, la voz de su corazón y no ensordezca en la hora.
Muchos ruidos se oirán y confusión por las ondas del tiempo.
Es preciso, por encima de todo, discernimiento y la certeza de que no es sólo la piel de cordero cubriendo el lobo, pero que dentro de este cordero existe la marca del Maestro. Y esa marca mi hijo, es demostrada por la humildad y desprendimiento en ejercitar la caridad.
Sin falsos charlatanes que llenan la boca pero vacían el corazón.
Caridad hecha por el arquear de su espalda, mirando el suelo pero vislumbrando en él el reflejo de un cielo estrellado y que cada estrella sea representada por una gota de su sudor en las horas de donación.
Prosiga así mi niño y no pierda a lo largo del camino, esa inocencia de su mirada, que aún hace de los niños la esperanza de la renovación
Saravá mi camboninho!-
Saravá mi madre, vuestra bendición
Ricardo de Oxala