sábado, 9 de mayo de 2009

Historia Pai Francisco de Luanda




Noche en la senzala.
Los esclavos se amontonan por el suelo arreglándose como pueden.
Engracia entra corriendo y va directo hasta donde está Amunde y lo sacude: - La señora te está llamando, y es urgente! –
El Esclavo es conocido por las medicina y rezas que aplica a todos sus hermanos y el motivo del llamado es justamente ese.
El hijo de Señora Teresa está muy enfermo.
Es sólo un niño de cinco años y arde en fiebre hace dos días sin que los médicos llamados en la corte consigan haces bajar.
Sin tener más a quién recurrir, en la desesperación propia de las madres, resolvió seguir el consejo de su esclava de dentro y llamar el africano. Aprovechando la ida de su marido a la ciudad, él jamás concordaría, ese pedido . Sabiendo de lo que se trataba el hombre fue preparado.
Llevó algunas hierbas y un gran vidrio con un contenido hecha por él y cuyos ingredientes no revelaba ni bajo tortura.
En pocos minutos adentran el cuarto del niño Amunde percibe que necesita actuar con rapidez .
Manda que Engrácia recoja agua caliente para jugar sube las hierbas que trajo mientras sirve una buena cucharada del remedio al chico.
Dentro de una bacia coloca el agua pedida y va colocando las hojas una a una mientras reza en su dialecto.
Ordena que desnuden el niño y cariñosamente lo coloca dentro de la bacia pasándole las hierbas en el pequeño cuerpo.
En ese instante la puerta se abre y surge el Señor Aurelio acompañado del sacerdote de la ciudad.
Teresa grita y corre hasta el marido disculpándose.
El sacerdote se dirige a ella con ferocidad Como entrega su hijo a un hechicero? - dirigiéndose al marido - Diga adiós al niño, después de pasar por esa sesión de brujería él morirá eso es seguro!
Teresa corre hasta el hijo y el cobre con una manta mientras el marido ordena que el esclavo sea llevado inmediatamente al tronco donde el capataz aplicará el castigo merecido. –
Engrácia, despiértese todos los negros para que vean el fin que daré al asesino de mi hijo!
Todos reunidos en el gran terreno oyen la orden dada al capataz: -
Látigo hasta la muerte! Y vosotros - apunta todos los esclavos - sepan que daré el mismo fin a todos que osaran llegar cerca de mi familia nuevamente
Las azotadas son dadas sin piedad, Amunde deja escapar gritos de dolor entreverados con rezas lo que solamente aguza la maldad del capataz. Lágrimas copiosas corren por las caras de los muchos esclavos.
Después de dos horas de intensa agonía el negro entrega su alma y su cuerpo preso en el palo , finalmente descansará.
El silencio del momento es cortado por un grito venido de la principal ventana de la casa grande: - Aurélio, por el amor de Dios - es Teresa con el hijo en los brazos - el niño está curado, la fiebre cedió y él está jugando !

Así murió Amundê conocido en nuestros terrenos como el velho Pai Francisco de Luanda
Su bendición, mi padre!
Permita que jamás volvamos a ver algo tan perverso en nuestra historia
Ricardo de Oxala